El dueto se presentará el 2 de junio en el Coliseo de Puerto Rico, en lo que constituye su más alto peldaño artístico No tienen ni un solo disco en las costillas. A pesar de poseer una trayectoria de ocho años, apenas hace uno que se conoce de ellos. Sin embargo, el dueto de reguetoneros Jowell y Randy ha logrado llenar tres conciertos en varias de las principales salas de Puerto Rico. Y, como si fuera poco, se apresta a ofrecer otro recital en la que se ha convertido en principal sala del país: el Coliseo de Puerto Rico.
"Venimos con un show más extenso que el concierto que ofrecimos en Mayagüez hace dos semanas. En los dos conciertos de Bellas Artes la gente se fue bien satisfecha, así que queremos repetir la dosis. Digo, hubo varias críticas de que dejamos a otros artistas en la tarima mucho tiempo, pero ahora vamos a estar todo el tiempo ante el público", señala Jowell al hablar a ReguetónPH acerca del espectáculo que realizará con su colega el próximo 2 de junio. La música de este dueto se ha caracterizado por su pegajoso ritmo y contagioso baile. Por tal razón, la fanaticada esperaba verlos moverse mucho en tarima, pero esto no les había resultado nada fácil. "Hemos tenido que entrar en una dietita y coger clases de baile. No estábamos preparados físicamente, ya que sólo cantábamos en shows de 45 minutos, ahora hay que estar cantando y bailando por dos horas. Tuvimos que cortar la cervecita y las pastas. Que es lo más he sufrido. En el concierto de Mayagüez le metimos más de dos horas sin parar, lo hicimos, pero al otro día estábamos esbarataos. Estamos haciendo mucho cardio para cuado estemos en tarima estar ready", añade entusiasmado. Aunque asegura que su compañero también ha hecho dieta, se le hace más difícil puesto que le gusta comer de todo. "Mira a Randy, le dicen el 'rey de los sabores', porque cuando vamos a comer a los sitios pide como cinco platos para probar de todo. Pero él tiene suerte porque es bien flaco, yo si como mucho puedo ganar unas libritas bien fácil", exclama. A pesar de haber participado en producciones tan viejas como "Majestic", "Kilates" y "El Draft", entre otras, su gran oportunidad no se dio hasta que lograron firmar con la discográfica White Lion y sacaron a la calle el tema "Agresivo". Hoy son dos de los principales exponentes de la nueva cepa de cantantes que han dado un nuevo giro a este género musical. "Desde que sacamos 'Agresivo' en abril de 2006 junto a Arcángel, hemos trabajado duro y hemos llegado hasta aquí. Sabíamos que tan pronto nos pusiéramos a sonar en la radio pegaríamos. Tras ocho años esperando nuestra oportunidad, gracias a White Lion lo hemos logrado. Intentamos quitarnos muchas veces, y hasta comíamos del mismo plato y to'. Randy ya veía venir lo de los remix, así que por esa línea nos fuimos", dice un agradecido Jowell. "Hasta visitamos Chile y nos sorprendimos ver la gran fanaticada que tenemos allá. Estamos más pegaos que en Puerto Rico. Canciones de cuando éramos unos desconocidos se las sabían. Era increíble", recuerda. En cuanto a este nuevo concierto, Jowell asegura que será bien diferente a los anteriores. Con grandes artistas y una gran sorpresa. Todo dentro de un marco futurístico. "Queremos incorporar cosa nuevas, estamos trabajando en tener algo de teatro. Pa' la gente que no sabe, Jowell y Randy, participó de una obra de teatro llamada "Reggaetón con son" bajo la dirección de Albert Rodríguez. Fue una experiencia brutal, actuamos junto a Tony Croatto, que en paz descanse, y fue escrita por Silverio Pérez. Y como nos gusta la actuación, queremos ver de qué forma podemos tener elementos teatrales en el concierto". Este dúo ha logrado calar hondo en los gustos de la audiencia joven, pero su mayor virtud ha sido su gran humildad. "Si ahora mismo se nos acaba todo esto, vamos a estar súper conformes y bien agradecidos a Dios. Esta es la plaza más importante de Puerto Rico y estamos bien agradecidos de tener la dicha de tocar aquí. Se lo debemos todo a esa gente que hace un gran esfuerzo para sacar sus chavitos y apoyarnos. Eso no se puede olvidar nunca", concluye. Miguel Rivera |